THE BEAUTY MAIL. Cristina Mitre
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28 noviembre 2016
Cómo llevar faja (con éxito)
por Cristina Mitre

Me pregunta el bundle pack sobre qué estoy escribiendo hoy y le he contado que es un post sobre cómo llevar faja (con éxito). “Ah, pero ¿tú usas faja?”, me dice perplejo como si no hubiese vivido conmigo los últimos diecisiete años. “Sí, claro”, respondo rotunda como si ir con faja fuese tan habitual para mí como llevar bragas. Lo cierto es que hasta hace poco tiempo solo pronunciar la palabra faja me provocaba cortocircuito mental (y sudores fríos), porque a mi cabeza solo venía el recuerdo del escaparate de la tienda El Jazmín, la mercería más conocida de Gijón, en la que se vendían botones, cremalleras, hilos y, también, toda tipo de corsetería (antilujuria) en un horrible color carne. De hecho, El Jazmín tenía un escaparate dedicado en exclusiva a su amplia variedad de fajas. Las había de todo tipo: vestidos, con y sin ballenas, también en versión falda, con y sin puntilla, con sujetador armado incluido, tipo culotte, pero siempre en tallas enormes, como si aquellos prodigios de la corsetería estuviesen pensados solo para actuar como dique de contención para las carnes. Sé que mi abuela llevaba faja (y enaguas), porque en aquella época ya me iba el periodismo de investigación y había observado que debajo de su vestido (nunca la vi con pantalones) a veces asomaba una especie de malla en tensión y una puntilla para tenerlo todo, asumía yo, en su sitio y bajo control. Pero en mi casa, que siempre hemos sido muy de ir al natural (con gorro de ducha en la cabeza mientras se absorbe la crema), nunca vimos desnuda a mi abuela y ni tan siquiera en ropa interior así que tendré que hablar con Sagrarín para confirmar mi hipótesis.

Yo jamás me había preocupado de ponerme una faja, hasta que un día me fui al showroom de mi amiga Miryam Pintado y cuando me estaba probando un vestido me dijo: “Te queda genial, ahora, solo te falta la faja”. Y saltaron todas las alarmas. “¿Faja, yo?”, pronuncié. En aquel momento solo pensaba en la paliza de burpees y squats con la que castigo a mis glúteos para que no decaigan y, ¿cómo podía mi amiga sugerirme que necesitaba una faja? De nuevo: “¿Faja, yo?”, pensé.  Pues sí. Lo cierto es que, como he descubierto, la corsetería actual poco tiene que ver con la que vendían en la mercería El Jazmín y ponerse faja ya no es cuestión de kilos, ni de tallas. La faja, si la eliges bien, no solo marca la figura, donde hay que acentuar las  curvas, sino que, además, hace que la ropa no se pegue a la piel, caiga y siente mejor (mucho mejor). Además, hasta la fecha yo jamás me habría atrevido con un vestido largo en raso cortado al bies, porque sé que me marca hasta el pensamiento, pero con una buena faja, ahora, sí que puedo llevarlo. Y os aseguro que la mayoría de las famosas no ponen un pie en la alfombra roja si no es enfundadas en una buena faja, sobre todo, si eligen un corte sirena.

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Vale, compramos faja. Pero puestos a ponérsela, ¿cuál es la que mejor sienta?

Después de una ardua tarea investigadora puedo deciros que las de tipo ciclista o culotte (yo he usado el modelo culotte silueta secrets de Janira) sientan muy bien y son tremendamente cómodas. Y, además, no dan calor y no se deforman, ni arrugan porque se pegan al cuerpo como una segunda piel. Este culotte de Janira recoge la tripa y llega hasta el pecho, donde se sujeta con una banda de silicona que no se mueve, ni se enrolla. Las costuras son planas, así que no se marca, ni a la altura de los muslos ni en el trasero. Levanta el glúteo y hace cierta compresión en caderas, vientre y cartucheras. No os voy a decir que reduce una talla, pero a mí me hace ir más cómoda dentro del vestido y, también, más segura. Y la pregunta del millón: no, no hay que llevar ropa interior debajo. Eso sí, ir al baño es un ejercicio de paciencia y contorsionismo y si el vestido tiene cremallera posterior, vete acompañada (palabra de Mitre). Yo opto por quitarme el vestido para luego, poder subir bien la faja hasta el pecho y que no se enrolle. También he probado de Janira el modelo silueta forte Secrets, que aunque es más bonita, porque tiene encaje y un diseño en plumeti, mete en cintura la lumbar, la tripa y se marca un poco más en los glúteos y no “recoge” muslos y cartucheras, porque es más bien una braga. Llegué, además, a probarme una tipo vestido (modelo combi-dress slip de Janira), pero me parecía bastante más incómoda, sobre todo, a la hora de mover las piernas e ir al baño, porque tiene incoporada una especia de braga con presillas. Vamos, la cuenta si tienes el suelo pélvico tocado y tienes que hacer cola en el baño. Y, además, como el largo de los vestidos me permitía ir con los ciclistas (quedan por encima de las rodillas) preferí esta opción. Además, el vestido hace efecto push up en el sujetador y no es algo que  yo necesite.

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De todas estas fajas que os he hablado yo llevo la talla pequeña. Debe quedar ajustada pero, ojo, sin cortar la respiración 🙂 Y para muestra un botón. 

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En junio, en una boda en Francia con vestido de Alicia Rueda. Debajo llevaba el culotte silueta de Janira.

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En octubre, en los Premios Princesa de Asturias con vestído de Etxart & Panno. Debajo llevaba el culotte silueta de Janira.

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Para el invierno, tengo unas medias de Spanx que, aunque no son como una faja, sí que hacen cierta compresión en muslos, abdomen y glúteos pero nada comparable a una buena faja. Espero que os haya resultado útil. Esta semana tendremos otra cita. Estad pendientes a través de mi Instagram (@thebeautymail). Hasta pronto, bellezas.

 

Fotos: Aitor Audicana y D.R

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  • victoria dice:

    Hola,
    Esperaba con ganas este artículo sobre las fajas pero me he quedado un poco decepcionada, sólo hablas de una marca de fajas, pensé que probarías varias y nos recomendarías la mejor pero veo que sólo has probado varios modelos de una misma marca que me imagino que te las habrá regalado para que las pruebes. Yo he oído maravillas de una marca colombiana por ejemplo. Un saludo.

    • Cristina dice:

      Hola Victoria

      La única marca que he probado es Janira porque uso los culottes (como puedes ver por las fotos) y, como iba a hacer un post pedí a su oficina de prensa otros productos para hacer una comparativa. También tengo unas medias de Spanx que me regalaron hace años y que levo tiempo usando y os hablé de ellas. Si alguna marca se anime y me hace llegar otras prendas haré un nuevo post sobre el tema. De todas formas, te invito a echar un ojo a la politica de publicidad responsable de mi blog para que no tengas ninguna duda sobre publicidad, contenido patrocinado, etc. http://www.thebeautymail.es/politica-del-blog/ Gracias por seguirme Un saludo
      Cristina

      Gracias

      Cristina

  • ANA dice:

    Me encanta el artículo, tengo treinta y tantos y hace poco en una boda con amigas nos reímos ya que todas llevamos faja (de varios modelos distintos) y una de ellas dijo: En la primera boda ninguna necesitábamos faja y miranos ahora…….

  • Leyee dice:

    Cris, ¿donde has conseguido la talla s? En internet solo veo la M

  • Precisamente hace tiempo tuve una conversación con mis amigas sobre fajas! Les enviaré el enlace de este post que, por cierto, me ha encantado. Solo una pregunta….¿cuál sería el color más adecuado, que sea más ponible con todo? Feliz semana!

  • Me has convencido! Esta semana, me compro una. Ahora sé qué vestido me pondré para Navidad. 😉

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