THE BEAUTY MAIL. Cristina Mitre
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28 diciembre 2017
Por otro año a tope de power
por Cristina Mitre

Hoy, me toca empezar este post con un topicazo: qué rápido pasa el tiempo, ¿dónde se ha ido 2017? Hace poco más de un año por esta fechas, pisé el freno de mano y pegué un volantazo (lo conté aquí). Me explico, porque seguro que hay quien no entiende mi metáfora. Vamos, me bajé del carro. Dejé la dirección de una revista, un puesto que parecía ser la meta tras muchos años de trabajo, porque me hice una pregunta: ¿es aquí donde quiero poner toda mi energía? ¿Es esto el éxito? Y renuncié para ganar, no en sueldo ni en posición, pero en este último año he logrado (con mucho esfuerzo y varios fracasos) sacar adelante varios proyectos, de esos que llevan la etiqueta de “ahora o nunca”.

365 días de una intensidad a la décima potencia, tanto profesional como personal. Me marqué la meta de lograr la I Beca Mujeres que corren Unoentrecienmil. El objetivo: recaudar, a través de donaciones de particulares, 62.000 € que van a financiar el mayor y el mejor estudio hecho hasta la fecha en España sobre cáncer infantil y actividad física. Y me lié la manta a la cabeza al más puro Mitre style. Corrí la maratón de Boston y organicé una carrera virtual, a través de la que logramos más de 10.000 €, creamos productos solidarios como esta bolsa, la camiseta, la pulsera e incluso la mantequilla de cacahuete de mujeres que corren, llamé a muchas puertas y no me contestaron. Llegó un punto (lo confieso) que desesperé porque veía que no lo iba a conseguir, pero conté con el apoyo y la solidaridad de miles de personas que me siguen en la redes sociales y que quisieron sumarse y han hecho de esta causa algo suyo. Me fui, entonces, a Valencia a correr con Iván, un chaval que superó dos veces un cáncer linfático y recaudamos más de 30.000 €, a través de una campaña de crowdfunding, a la que se sumaron algunas empresas de mi ciudad natal (TSK y Olmar) y mucha gente desenfundó la tarjeta de crédito y donó lo que pudo, de 5 a 100€, como el niño que le pidió a su madre que el dinero del ratoncito Pérez fuese para la “mujer que corre”. Ahora, estamos a punto de conseguirlo y espero arrancar el 2018 con la mejor de las noticias. Y seguirá la aventura a golpe de zapatilla, porque una vez que logremos probar que la actividad física puede ser, también, medicina para ayudar a curar el cáncer infantil, habrá que llevar, entonces, el ejercicio a todos los hospitales. Nunca imaginé que el devenir de mujeres que corren  sería este, pero a veces solo hay que dejarse llevar… y creer que cada uno, desde su pequeña parcela individual, es capaz de cambiar, aunque sea solo un poco, el mundo.

Mientras trabajaba en esta beca, también, tenía que poner mucha energía en mis proyectos profesionales, porque cuando uno se baja de un barco el primer miedo es ¿y, ahora, qué hago? Llevo muchos años de profesión (no os preocupéis que tengo amordazada a la abuela cebolleta), así que no me tiré al vacío, ni empezaba de cero. Y enseguida comencé a moverme para sacar adelante colaboraciones que me permitiesen tener independencia económica. Además, contaba con ahorros. Aquí el mayor reto ha sido poder monetizar aquello que sé hacer y que me gusta: contar historias, pero siendo honesta con todo aquel que me lee y sin perder el que creo que es mi mayor valor: mi credibilidad. He podido volver a la revista ELLE, la que considero mi casa, y me han ofrecido colaboraciones que me divierten mucho, desde las aventuras de la enviada especial, hasta reportajes en los especiales de niños y de belleza, pasando por entrevistas con actores e incluso cocineros. He hecho un poco de todo y eso me encanta, porque me exige estar constantemente musculando el ingenio.

Este blog se ha convertido en un espacio ecléctico, en el que tan pronto hablo de mi vida sin hijos, curiosamente el post más visto de 2017, hasta cómo hacerse y por qué una prueba de esfuerzo. Me ha dado para hablar de todo. Quizá no con la continuidad que me hubiese gustado, porque estar sola ante el peligro es lo que tiene: hay que elegir las batallas. Por eso, para este nuevo año que estamos a punto de arrancar, voy a embarcarme en una nueva aventura en las ondas... pero “hasta aquí puedo leer”. Espero que mi voz os acompañe y que esta sea una forma sencilla de desarrollar contenido que os enganche 🙂 Y, por fin, estoy de nuevo a los teclados con el que será mi tercer libro. Como escribo a salto de mata y, por culpa de los algoritmos dichosos, os pido que os suscribáis a este blog y me sigáis en Instagram (@thebeautymail) para no perderos las novedades que tengo entre manos. Para la super fans de la belleza, en mi perfil de Intagram, estoy colgando mucho contenido, sobre todo en el stories, que sé que os divierten y os entretienen. Y como no hay dos sin tres: otro de mis intenciones para 2018 es lograr sacar adelante una gira del documental Mujeres que corren por España (podéis ver el trailer aquí), que me permita acercar esta historia a un público cada vez mayor. Y con tanto follón, este año romperé la tradición y no correré maratón en primavera, porque no me veo capaz  de calzarme un plan de entrenamiento las próximas doce semanas. Necesito concentrar toda la energía en el arranque de año, aunque no descarto una maratón para finales de 2018. Mujer previsora vale por dos. Seguiré cogiendo aviones como autobuses y acumulando más millas que George Clooney en Up in the air, porque Lisboa seguirá siendo mi casa. Y como hay que marcarse propósitos antes de comer las uvas, aquí van los míos:

  1. Intentar dejar de vivir acelerada. Aunque ya no voy todo el día en primera, me sigue costando mucho esfuerzo controlar mi impaciencia y mi energía.
  2. Poner orden a mi hemorragia creativa, porque no termino con un proyecto y ya me estoy liando sola con el siguiente.
  3. Seguir controlando mi enganche digital, aunque me cueste (mucho). Porque hay vida ahí afuera.
  4. Apostar por las historias que me emocionan.
  5. Saber pedir perdón, ponerme en el lugar del otro y aprender de los errores (sin fustigarme).
  6. Escuchar más (con atención).
  7. Aprender portugués… esto creo que no lo voy a lograr 🙂

¡Feliz año a todos! Nos vemos ya en 2018.

Un beso

Cris

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