THE BEAUTY MAIL. Cristina Mitre
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10 marzo 2015
Del photoshop y las mujeres reales
por Cristina Mitre

Llevo tiempo queriendo hablar de este tema porque algunas de vosotras comentáis en redes sociales el excesivo retoque de las fotografías en algunas revistas y, también, sobre la necesidad de que los medios proyectemos imágenes de mujeres reales. Pues, como siempre os escucho, aquí me tenéis frente al toro “a porta gayola”.

Vaya por delante que la etiqueta “mujer real” no me gusta (igual que el de “superwoman” o “perfectamente imperfectas”). ¿Es la modelo de tallas grandes Tara Lynn más real que la top Doutzen Kroes? No creo que la talla sea el estándar para medir el grado de “realidad” de una persona, porque una 42 o una 36 no define qué es ser una mujer hoy.

Nos rasgamos las vestiduras con el Photoshop que se utiliza en las revistas cuando la mayoría subimos a la red fotos retocadas con infinidad de filtros. Pasamos nuestras imágenes por chapa y pintura gracias a la magia de Snapseed o Instagram. Nos las hacemos desde abajo, para parecer más altas y delgadas, las borramos enseguida si no nos vemos favorecidas y obligamos a nuestro Mario Testino particular a que dispare de nuevo. Por no hablar de la última moda de ir con el palo selfie a todas partes. En definitiva, criticamos lo que luego hacemos nosotras mismas. Y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, que traducido al lenguaje del 2.0 sería algo así como: “antes de dar al comment piénsalo un par de segundos”.

Me encantan las redes sociales, porque poder compartir y escuchar lo que piensa el otro siempre es enriquecedor. También la crítica, pero sólo si se hace desde el respeto. Aborrezco el insulto. ¿Qué derecho tenemos a criticar y juzgar la vida del otro? ¿Por qué todo el mundo se cree un experto en todas las materias? Está claro que uno se expone para lo bueno y lo malo, pero detrás de cada pantalla, al otro lado del teclado, hay una persona. Sí, y es real, de carne y hueso. Con sentimientos y con un padre y una madre a quienes mas les vale no saber cómo funciona el social media. Si no nos gusta lo que vemos, basta con hacer “unfollow”. No entiendo a aquellos que se meten en el perfil de alguien a criticar sin piedad. En los últimos meses, me he quedado atónita al comprobar como a determinadas mujeres (léase Tania Llasera o Cristina Pedroche) se les juzgaba (sin piedad) en redes sociales por su look. Una pena que esta gran frase de Hillary Clinton no tenga 140 caracteres, porque me quedé con las ganas de ponerlo en un tuit.

“You might not agree with a woman, but to criticize her appearance – as opossed to her ideas or actions – isn’t doing anyone any favors, least of all you, Insulting a woman’s looks when they have nothing to do with the issue, implies a lack of comprehension on your part, an inability to engage with a high level thinking. You may think she is ugly, but everyone thinks you are an idiot”, Hillary Clinton.

Puede que no estés de acuerdo con una mujer pero criticar su apariencia –y no sus ideas o acciones- no hace ningún favor a nadie y a ti al que menos. Insultar a una mujer por su look, aunque no tenga nada que ver con el tema, implica una falta de compresión por tu parte, la imposibilidad de que estés a la altura de un pensamiento elevado. Puede que creas que es fea, pero en el fondo lo que todo el mundo piensa es que eres idiota”, Hillary Clinton.

No sé si habéis tenido oportunidad de leerlo, pero os recomiendo que, por favor, entre vuestras próximas lecturas esté el libro de Sonsoles Ónega “Nosotras que lo quisimos todo”. En él, Ónega se pregunta por qué las mujeres tenemos esa tendencia a criminalizarnos las unas a las otras, “que seamos nosotras las que abramos grietas en nuestros tejados, que nos cuestionemos a nosotras mismas en vez de guardar un respetuoso silencioso ante hechos consumados y firmados por una mujer. ¿Por qué? ¿Por qué actuamos así?”, Y añade: “No he conseguido encontrar razones científicas, pero sí miles de historias en las que la mujer batalla contra la mujer”.

Parece que, ahora, lo más atrevido es ser uno mismo. Creo que es agotador que el término de comparación siempre esté en el otro y no en uno mismo. Vivir pendiente de lo que hace el resto es una fuente inagotable de insatisfacción personal.

Yo estoy súper orgullosa de dónde vengo, de mis progresos, y de lo mucho que he conseguido en los últimos años, porque mi término de comparación está en la Cristina sedentaria que empezó a correr hace cinco años y que, a base de esfuerzo y disciplina, ha logrado hacer algo que siempre creyó imposible: correr. Siempre habrá alguien que pase por meta antes que yo, que escriba con mucha más gracia, que tenga mejor trasero y un pecho que parece desafiar la ley de la gravedad. Pero ninguno de esos atributos define quién soy. Ni mi talla, ni mi peso, ni mi mejor marca personal en una carrera dicen nada de mi persona. Después de 16 años trabajando en el mundo de la moda y la belleza (sí, parezco una abuela) a estas alturas podría ser la mujer más acomplejada del mundo. ¡Si hasta he entrenado codo con codo, sudor con sudor, con Helena Christensen!

Pero estar rodeada de cuerpos perfectos no me hace sentir mal y esto no quiere decir que esté ciega o que no me mire el culo cada vez que me pruebo unos pantalones. Pero tengo claro quién soy y lo que me define como persona. Y os aseguro que no siempre fue así y ojalá en mi adolescencia hubiese tenido esta clarividencia. Pero los años, la experiencia y haber vivido un poco al límite me impulsan a disfrutar de esta increíble prórroga a tope de power. Y, aunque es imposible estar “happy” todo el día a lo Pharrell Williams y, también, inevitable que nos ronde el pensamiento recurrente (como la lavadora todo el día en centrifugado), no dejo que ese pensamiento negativo se instale en mi cabeza y me haga sufrir.

Así que os invito a todas a que seamos más benevolentes, a expresar más gratitud, a ponernos más a menudo en la piel del otro y a desarrollar la empatía. Y, sobre todas las cosas, a reírnos un poco más de nosotras mismas y de nuestras neuras. Y, como el movimiento se demuestra andando, aquí va mi pequeña aportación. Esta soy yo sin trampa ni cartón.

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  • nuria dice:

    Precioso post, cada vez te superas, no se como lo haces

  • Welbachic dice:

    Me ha gustado mucho tu post, tenemos que ser mas buenas con nosotras mismas y también con todas las demás. La frase de Hilary es para enmarcar, y tu como siempre derrochando optimismo, energía y sobre todo sentido común.
    Desde Huelva, besitos guapa

  • Paloma Villar dice:

    #verdadescomopuños. Lo que nos define es lo nuestro, lo que nos hace diferentes. Nuestro sentido del humor, nuestra forma de afrontar los problemas, nuestro corazón.

    Palmada, sonrisa y p’alante. Asi cada día. Lo pongo en practica! Ole Cristina.

  • Isabel dice:

    «Pero tengo claro quién soy y lo que me define como persona. Y os aseguro que no siempre fue así y ojalá en mi adolescencia hubiese tenido esta clarividencia.» Es arduo el camino a seguir hasta que maduramos y nos aceptamos tal y como somos. Yo estoy contigo, estoy orgullosa de en qué me he convertido (también soy de las ex-vida sedentaria), pero lo más importante es saber que es un proceso largo, que nunca se acaba, de mejora continua hasta conseguir los resultados satisfactorios.
    Ánimo, que si se realmente se quiere, se puede 😉

  • EML dice:

    Está claro que en general la sociedad es un «asco» respecto al aspecto físico. Tania Llasera…. dejando de fumar, que ya es todo un mérito, coge unos kilos y se le critica, pero no se le aplaude por tener la fuerza de voluntad de dejar de fumar. Cristina Pedroche, que está gorda?? Pero si está estupendísima! Se le critica por llevar un vestido en Nochevieja, que a mí me gustaría que me quedara así de bien, que encima está sanísima, y hace muchísimo deporte, pero en vez de aplaudírsele por eso, se le critica. La pena es que se consientan estas cosas, y generalmente es entre nosotras mismas quienes nos sacamos las pegas y los defectos. A mí el photoshop y retocar cualquier foto (más aún en una revista internacional) creo que es algo natural, y hasta necesario. Si realmente pusieran una foto de portada de cualquier supermodelo con unas ojeras hasta la barbilla, se seguirían vendiendo tantos ejemplares de esa revista? Seamos realistas.
    En cualquier caso, creo que la base de tanta crítica «no constructiva» es meramente por ser un(a) infeliz o amargad@ de la vida.

  • Debi dice:

    Cuando he acabado de leerlo también he dicho: amén!

    Tienes más razón que un santo! lo que les falta a muchas personas es la empatía, algunas lo intentan (yo a veces me tengo que centrar también en tenerla) pero hay gente que no sabe para nada qué es y es muy triste….

    Besazos Cris

  • Esther dice:

    Amén, que grande eres tía, me encantas. Un besin.

  • Ana R Paseiro dice:

    Eres tremenda!!!

    muchas veces nuestro peor enemigo somos nosotras mismas, yo lo he vivido y estoy superandolo!

  • Ana dice:

    Buenos días!!!!

    Pero que razón tienes Mitre…y qué gusto da leerte y verte. Es tan, tan agradable notar en lo que escribes y ver en tus vídeos tanto optimismo, tanta alegría… Por favor, no cambies.
    Un besazo

  • Laura dice:

    Un post genial!!! Me encantan los valores que proyectas, una mujer autentica, luchadora, que consigue sus metas esforzándose al máximo. Chicas como vosotras hacen que aumente mi pasión por el deporte! Muchas gracias por todo lo que enseñais dia a dia!

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